viernes, 16 de abril de 2010

ANIMACIÓN A LA LECTURA

Con este espacio de "Animación a la lectura", me gustaría comentaros cada cierto tiempo un libro, para animaros a su lectura, difrutando de esas historias que nos proporciona una narración.. Leer es abrir una ventana a la imaginación, a otros mundos poblados de personajes que compartirán nuestra vida. Decía el filósofo Francis Bacon: "la conversación hace al hombre ágil; el escribir preciso, y la lectura, completo".
Así pues, inauguro este espacio con esta estupenda obra:

"LAS HIJAS DE HANNA" de Marianne Frediksson 
La autora, como si de un lienzo se tratase, nos pinta un cromático retrato-relato sobre las relaciones familiares.


Desde las páginas de esta novela vemos la evolución, a través de tres generaciones: Hanna, Johanna y Anna, de épocas sociales, políticas y culturales diferentes, que se refleja en todos los ámbitos de sus vidas: el trabajo, el amor, las creencias, el pensamiento….No sólo se nos ofrece un retrato individual de cada una de estas mujeres, sino también una reflexión sobre las distintas facetas del amor, y sobre los compromisos y metas de la mujer en la Europa del s. XX.


La obra sabe reflejar el alma femenina: la sensibilidad, la fortaleza, la lucha por la identidad, por la vida propia. Así, Hanna, la abuela, refiriéndose a su tía dice: “tenía su propia vida, por eso era tan franca y tan honesta. Era una persona libre e independiente a pesar de ser mujer”. Es esa voluntad de libertad lo que rompe las cadenas.


Abuela, madre e hija; niñez, madurez, vejez. El ciclo de la vida contado desde el corazón: “mucha inquietud, trabajo duro, grandes alegrías, muchas victorias, más derrotas”.


Con gran sensibilidad, Marianne Frediksson, nos sumerge en las relaciones entre padres e hijos construidas, a veces, con muros invisibles levantados con falta de comunicación, de entendimiento y de generosidad. Pero que se pueden derribar con ternura, comprensión y diálogo. Teniendo siempre en cuenta que, sólo el intento de derribarlos ya merece la pena.


La naturaleza, juega un papel fundamental en la narración. Es un personaje más, un poder vivo que ejerce una gran influencia en los personajes. Es la vida misma, con árboles de fuertes raíces (la familia), de ramas entrelazadas (las generaciones), y el agua, siempre fluyendo pero nunca la misma (el tiempo).


Los recuerdos, el pasado, van conformando la vida de Anna. Ese mismo pasado, que forma parte siempre de nuestras vidas, haciéndonos comprender mejor el presente, y ayudándonos a enfrentarnos con el futuro.


Mariví Díez A.

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